Tras su estreno en Netflix, se convirtió en un fenómeno internacional y encontró un público enorme en México, donde además dio origen a algunos de los memes más recordados de los últimos años. Pocas películas de habla hispana han logrado mantenerse tan presentes en la conversación colectiva.
La historia nos lleva a una prisión vertical donde, cada día, una plataforma con comida desciende piso por piso. Quienes están arriba comen primero; quienes están abajo reciben únicamente lo que queda. Lo que sigue es un thriller de terror lleno de tensión, violencia, asesinatos despiadados y momentos difíciles de olvidar. Pero detrás de todo ese caos hay un mensaje mucho más profundo.
Uno de los mayores aciertos de El hoyo está en sus personajes. Ninguno es completamente bueno o completamente malo; todos reaccionan de manera distinta cuando las circunstancias los llevan al límite. Esa es la razón por la que la película sigue generando conversaciones años después de su estreno.
Desde su llegada a Netflix han surgido todo tipo de interpretaciones. Para algunos es una crítica al capitalismo; para otros, al comunismo, al consumismo o a la desigualdad. Pero... ¿cuál era realmente la intención de David Desola al escribirla?
En un nuevo episodio de Narrativas Creativas tuvimos la oportunidad de conversar con él y hacerle esa pregunta. Su respuesta revela el origen de la historia y el mensaje que realmente buscaba transmitir.
Si El hoyo te atrapó por la manera en que combina entretenimiento con reflexión, vale la pena descubrir otra faceta de David Desola como dramaturgo. Actualmente presenta El charco inútil en el Teatro Helénico de la Ciudad de México, una obra que, aunque recorre un camino diferente, comparte con El hoyo su interés por llevar a personas comunes a situaciones límite para explorar la naturaleza humana.
Así que solo queda una pregunta...
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